BIG DATA, un interesante documental
del que hemos podido disfrutar. Documental este, que nos da pie a poder
reflexionar en cuanto a todo lo que acontece en ese mundo virtual y la estrecha
relación que mantenemos hacia él. Me gustaría comenzar a reflexionar (que ahora
ya recuerdo lo que era) con la idea de realidad digital – inteligencia
artificial. En cuanto al término de la realidad digital siempre me venía a la
cabeza el atrevimiento con el que llamábamos realidad a algo que vemos tras la
pantalla, algo con lo que no consideraba que nos podíamos sentirnos
relacionados. Aun así no me ha requerido demasiado esfuerzo el darme cuenta de
que realmente así lo es. Si bien esto realmente me preocupar, me preocupa en
mayor escala otro concepto que va unido a la realidad digital y ese es la
inteligencia artificial. Desde mi desconocimiento considero que un término tan
importante como es la inteligencia sea pareja de baile de un adjetivo como lo
es artificial, nos tendría que dar mucho que pensar. Sin alargarme mucho más
con el tema, añadir simplemente esta reflexión de Robert G. Ingersoll: “El
hombre que no piensa por sí mismo es un esclavo, Y un traidor a sí mismo y al
resto de la humanidad”.
Continuando con las diferentes ideas
que se mencionan en el documental, me quede con la idea de la cibercultura. Una
cibercultura esta, la cual se encuentra estrechamente relacionada con el
movimiento contracultural que en los 60 estaba en auge. Ambos movimientos son
sinónimos de libertad, una libertad en beneficio propio. Hablaré más
concretamente de la cibercultura ya que es la que me ha tocado vivir y no me es
tan lejana como lo pueden ser los sesenta y la contracultura. La cibercultura
en la cual nos vemos inmersos en estos momentos, nos ofrece un sinfín de
espacios, adelantos y oportunidades. El ciberespacio, por llamarlo de alguna
manera, es otro espacio más para la contracultura. Los espacios cibernéticos
son espacios de conquista que en ese ámbito están por descubrir, ya que se
puede hacer infinitas aportaciones contraculturales y llegar a mucha gente. De
todas maneras me gustaría también recordar la idea de que la calle, la realidad
de la realidad (y no la digital) no debería de ser abandonada de ninguna
manera. No podemos dejar atrás todo lo
relacionado a lo sensorial para dar paso únicamente a lo digital, acordémonos
del mundo físico cuando nos conectemos a las máquinas. Y por último una
anécdota o ejemplo, llamémoslo como queramos, pero ¿no es curioso el tener que
recurrir a lo digital para poder informarnos del mundo físico?
A
medida de que avanzan los años es incesable la creación y mejora de nuevos
instrumentos. La experimentación llega a límites insospechables, hasta el punto
en el que la persona y la máquina han convergido y esto es irreversible. Se
habla de que la evolución ya no es cosa de Darwin, sino de la tecnología, si
Darwin levantara la cabeza… Adaptarse o morir decía aquella famosa muletilla,
pues así es amigos. Creo que la mayoría de nosotros hemos podido observar la
dificultad que muchas personas tienen ante esta imparable renovación y
experimentación en cuanto a la tecnología y no inútil que se puede a llegar una
persona cuando tiene esta sensación. Desgraciadamente, la lógica del mundo no
ha cambiado. Aun siendo verdad que la imparable mejora y renovación nos está
trayendo un sinfín de beneficios, todos los beneficios que están generas siguen
parando en manos de los mismos, sí que han cambiado de manos pero no son muy
diferentes a las de antaño. Junto a estos avances encontramos la eterna
competencia, nos hacen creer necesitar infinidad de productos gracias a los
cuales las empresas tecnológicas son competitivas y se crean una exigencia a lo
mejor a priori inexistente.
“Los videojuegos serán el arte del siglo XXI”,
curiosa frase que se presenta en el documental y me da mucho que pensar y no
por los videojuegos en sí, sino por todo lo que esto puede conllevar. Cada vez
es más común el desdoblamiento de personas en la red, y es esta red la que te permite
dispersar tu identidad también. El fenómeno de dispersas la identidad,
adquiriendo identidades idílicas a lo mejor, ya no solo nos podrá traer
problemas en el mundo virtual sino que también en el mundo real. Todo esto nos
puede llevar a querer alcanzar metas inalcanzables, a seguir modelos ideales
(como pueden ser los cuerpos perfectos), etc.
Recordemos
pues que el fuego nos calienta, pero también nos puede quemar.

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